La
Imagen del «Señor de Tabasco» representa a Nuestro
Señor Jesucristo, coronado de espinas y las manos atadas delante.
Cuando llegó a Tabasco, también se hizo símbolo
del pueblo tabasqueño sufriendo las consecuencias de la persecución
religiosa que ya había terminado; de modo especial, las manos
atadas significaban la fe del pueblo que no podía manifestarse
abiertamente.
El Sr. Obispo D. José del Valle
y Navarro mandó fabricar la Imagen en Toluca. Llegó
a Villahermosa por el río Grijalva, al «Paso del Macuilí»,
aproximadamente a las 15 horas, el día 4 de Abril de 1944 (Martes
Santo). Un grupo de fieles lo condujo hasta la pequeña ermita
de ceto con techo de guano (el jacalito), que entonces hacía
las veces de Catedral.
El Señor Obispo presentó
la Imagen al pueblo como EL SEÑOR Y REY DE TABASCO, Cristo
Jesús, Dios hecho hombre, nuestro Redentor que bajó
del cielo para salvarnos del pecado. Todo está contenido en
el «Cántico al Señor de Tabasco».
Teniendo como centro a esta Imagen,
el Sr. Obispo comenzó un plan para unificar la Diócesis.
Organizó dos fiestas al año;
a) La del Buen Pastor, que en el calendario antiguo era el II Domingo
de Pascua, y
b) La del último Domingo del Año Litúrgico.
Llevando la imagen peregrina, cantando
y explicando el cántico y el Himno del Señor de Tabasco,
se dedicó a evangelizar hasta el último rincón
de la Diócesis. Promovió peregrinaciones a la catedral
para rendir homenaje al Señor durante festividades anuales.
La letra del cántico y del himno son del Pbro. José
Barcenas, y la música de un sacerdote de Morelia.
Pbro. Manuel
Jesús Criollo Medina |
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TABASQUEÑOS,
VENID PRESUROSOS,
TABASQUEÑOS, ALZAD VUESTRA VOZ,
Y AL SEÑOR DE TABASCO BENDITO,
ENTONEMOS UN HIMNO DE AMOR.
Entonemos piadosos un himno
fervoroso porque es para él
Cristo quiere reinar en nosotros
y Tabasco será su escabel.
Entonemos un himno glorioso,
donde vibre gozoso y triunfal,
nuestro afecto que quiere ser suyo
de una vez para siempre jamás.
La Chontalpa le adore ferviente
y los Ríos le ofrezcan su amor,
y la Sierra le aclame y le adore,
y en el Centro le llamen su Dios.
Tabasqueños venid en el gozo,
y en las horas de negro dolor,
el Señor de Tabasco nos llama
y su yugo es un yugo de amor.
El Señor de Tabasco nos ama
y en sus manos atadas está
el consuelo que el mundo nos niega,
y una dulce promesa de paz.
Pbro.
José Barcenas
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