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Aún
se conserva fresca la imagen del décimo Obispo de Tabasco.
Quienes tuvieron la oportunidad de tratar con él, descubrieron
la facilidad para el trato y para todo tipo de comunicación
como su principal característica.
Nació en Guadalajara, Jalisco,
el 10 de mayo de 1926, fue creciendo en su familia que por ser
verdaderamente Cristiana supo formar al Rafael de temple fuerte,
como quien es preparado para algo grande.
Hijo del Señor García
Calderón y Carmen González Chávez; a los
cuatro años, su madre se fue al cielo y el cielo le dio
una madre: la Santísima Virgen de Guadalupe. Sin duda ella
fue la que despertó en Rafael el anhelo de servir, en la
vocación al sacerdocio.
Estudió en Guadalajara, la
primera etapa del Seminario, en tiempos difíciles en que
había que andar de un lugar a otro. Cambiando de casa,
pero sin cambiar nunca su decisión que era cada vez más
firme.
Sus estudios y su formación
sacerdotal los terminó en Roma, donde recibió la
Ordenación Sacerdotal el 02 de abril de 1949 por el Sr.
Obispo del Salto, Uruguay, Dn. Alfredo Viola, que por entonces
se encontraba en Roma.
Ya en México el 9 de octubre
de 1952, fue nombrado director espiritual y profesor del Seminario
Menor de Guadalajara. Más tarde director del Centro Diocesano
de Vocaciones. El dinamismo característico de su vida,
lo llevó a dirigir el Centro Nacional de Vocaciones y sin
desligarse de este trabajo fue nombrado Director Espiritual del
Seminario Mayor.
Trabajo difícil el de formar
sacerdotes, pero la semilla que se siembra y que se esconde en
la tierra, brota como una esperanza, crece, da espigas y madura
los frutos. Parecía ser su carisma, pues el 12 de septiembre
de 1967 fue nombrado Director Espiritual del Seminario Mexicano
en Roma. Por fin, la vida del ministerio pastoral tan esperado,
fue San Pedro Tlaquepaque la Parroquia afortunada que recibió
al entonces Pbro. Rafael a su regreso de Roma.
Siendo
Presidente del Consejo Presbiteral, fue llamado por S.S. Paulo
VI para ser Obispo Auxiliar de Guadalajara; fue ordenado el 15
de agosto de 1972 por el Sr. Cardenal José Salazar López.
Después de servir por dos
años como Obispo Auxiliar de Guadalajara, fue nombrado
X Obispo de Tabasco.
Quiso tomar posesión lo más
pronto posible, el 04 de julio de 1974 fue un día de fiesta
para Tabasco, nos encontramos de pronto con el padre y nos volvimos
a sentir familia, una nueva etapa comenzó este día
en la historia de la Iglesia en Tabasco.
Lo que más le preocupaba
era la familia, como a Juan Pablo II, porque conoció cómo
vivía su pueblo, conoció sus carencias y supo de
sus capacidades. Le preocupaba la juventud tan numerosa y necesitada
de la verdad y de auténticos líderes y le preocupaba
también la fraternidad y santidad de los sacerdotes, la
colaboración de los seglares, la ignorancia religiosa y
el cristianismo vivido sólo por la tradición. Le
preocupaba fuertemente la injusticia social en nuestra Diócesis
y en el mundo, le preocupaba el Seminario: dotar de sacerdotes
capaces, serviciales y santos a la Diócesis. Le preocupaba
el problema del petróleo y sus consecuencias; pero sobretodo
le preocupaban los pobres, los que nada tienen, ni siquiera voz,
y se constituyó muchas veces en su voz.
En Tabasco aumentó considerablemente
el numero de sacerdotes y religiosas, y dio gran impulso a las
diferentes comunidades parroquiales, teniendo especial cuidado
en que fueran atendidos los hermanos indígenas. No dejó
ninguna comunidad católica sin visitar. Se hizo presente
en los momentos difíciles de la gente, incluso llevándoles
ayuda material.
Empleó los Medios de Comunicación
para comunicarse constantemente con su pueblo. Alguien ha dicho
que Don Rafael García González puso a la Iglesia
en Tabasco "en el candelero".
Retomando la obra iniciada por su
Antecesor, dio inicio al Seminario Mayor promoviendo intensamente
las vocaciones autóctonas y lo logró; durante algunos
años, incluso se proporcionó formación sacerdotal
en este Seminario a seminaristas de la Diócesis de Coatzacoalcos.
Inició el proceso del Sínodo
Diocesano, que se extendió a todos los sectores del pueblo
de Dios, ya que se trataba de involucrar a toda la Iglesia Diocesana.
Bajo el lema de: "JUNTOS HAGAMOS EL CAMINO", se trabajó
durante mas de tres años en esta tarea pastoral sin llegar
nunca a la Asamblea Sinodal, pero logrando de antemano grandes
frutos para la Diócesis.
Después de mas de 17 años
de vida y ministerio episcopal en Tabasco, el Papa Juan Pablo
II lo trasladó a la Diócesis de León, Gto.,
de la que tomó posesión el 2 de febrero de 1992.
El pueblo católico de Tabasco sintió profundamente
su partida y recuerda siempre sus últimas palabras: "la
voz pasa, la palabra queda", él fue la voz, pero la
Palabra quedó entre nosotros. En aquella Diócesis
trabajó también intensamente y, después de
una penosa enfermedad llevada con mucha paciencia, entregó
su alma al Señor el 8 de Noviembre de 1995. Sus restos
mortales reposan en la Catedral de León, Gto. |