| VIII
OBISPO |
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| Jun. 02 de 1945 - Sep. 19 de 1966 |
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| MONS. JOSÉ DE JESÚS
DEL VALLE Y NAVARRO |
| Jun. 24, 1888 - Sep. 18, 1966 |
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Mons.
del Valle nació en la Hacienda "Del Valle", estado
de Jalisco y Arquidiócesis de Guadalajara, un día
24 de junio de 1888. Aprendió las primeras letras en Atotonilco
el Alto, Jal., en 1985. Ingresó al Seminario Conciliar
de Guadalajara, el 18 de octubre de 1905, para seguirlos estudios
eclesiásticos; más tarde cursó Filosofía
y Sagrada Teología. El 11 de marzo de 1913 recibió
la tonsura de manos del Sr. Francisco Orozco y Jiménez,
lo mismo que las Órdenes Menores. El Subdiaconado y Diaconado
los recibió respectivamente los días 5 y 12 de Noviembre
de 1916, de manos del Sr. Plascencia. En una mañana del
19 de Noviembre de 1916 recibió el Sacramento del Orden,
Sacramento que lo convertía en otro Cristo, dispuesto a
llevar a cabo la misión que entonces se le encomendaba:
llevar a los hombres a Cristo.
El 28 de noviembre del mismo año
cantó su primera Misa Solemne y le señalan su primer
destino para su apostolado: Totatiche a donde va como Vicario
y como profesor del Seminario Menor.
Gran apóstol de la palabra
fue Mons. del Valle ya desde los albores de su apostolado; fue
nombrado Misionero Apostólico, oficio que desempeñó
con todo el vigor de su vida, con todo el valor de su fe, con
toda la alegría de Hijo de Dios. Con ese mismo celo formó
varios poblados; construyó algunos templos y organizó
varias parroquias.
Mons. del Valle antes de venir a
Tabasco a culminar su obra misionera ya había recorrido
parte de los Estados de Jalisco, Guanajuato y Michoacán
y hasta Nuevo León se había extendido su apostolado.
Testigos son todos aquellos pueblos que lo amaron tanto y lo llamaban
llenos de cariño, de respeto y veneración: "el
Padre Misionero".
Pues bien, el campo de su predicación
se extendió más para ese padre misionero cuando
el Vicario de Cristo puso en él su mirada para designarle
de una manera especial un hermoso y bello rincón de México:
Tabasco.
A los poco días de la sensible
e irreparable muerte de Mons. Vicente Ma. Camacho, VII Obispo
de Tabasco, se dio a conocer el nombre del sucesor de tan noble
prelado.
La comunicación la hizo el
Sr. Dr. D. Luis Ma. Martínez, encargado de los negocios
de la Delegación Apostólica en México, en
los siguientes términos: "El Santo Padre se dignó
nombrar Administrador Apostólico de la Diócesis
de Tabasco Ad mutum Sanctae Sedis, al Ilmo. Mons. D. J. de Jesús
del Valle y Navarro.
Por lo pronto, la designación
de Mons. del Valle era de Administrador Apostólico y como
tal gobernó la Diócesis de Tabasco desde el día
4 de abril de 1943 en que tomó posesión de su cargo,
hasta dos años más tarde.
A Tabasco se dirige tan pronto conoce
su nuevo destino y llega a su Sede en la Cuaresma de 1943. Quienes
conocieron a Mons. del Valle desde el momento de su llegada se
dieron cuenta de su personalidad, de su amistad para con todos,
principalmente con las gentes del campo a quienes siempre amó.
Con el corazón lleno de alegría y su fe puesta en
Dios empezó la reconstrucción de la Iglesia Tabasqueña
tanto material como espiritualmente. Y por eso el 4 de abril de
1944 entrega al pueblo tabasqueño a su Señor y Amo:
"El
Señor de Tabasco".
Dos años más tarde
el 2 de Junio de 1945 Mons. del Valle fue electo VIII Obispo de
Tabasco. La ceremonia de su Ordenación se realizó
en la Basílica de N. S. de Guadalupe en México,
el 29 de junio del mismo año. Ofició el Excmo. Sr.
Dr. D. Luis Ma. Martínez Arzobispo Primado de México
y le ayudaron los Excmos. Sres. D. José Garibi Rivera,
de Guadalajara, y D. Luis Ma. Altamirano y Bulnes, de Morelia;
la cátedra sagrada la ocupó el Sr. Arzobispo de
Mérida, Excmo. Sr. Dr. D. Fernando Ruiz Solórzano.
Estuvieron presentes varios Arzobispos y Obispos de los cuales
varios también lo acompañaron hasta Tabasco a su
toma de posesión como Obispo. Desde entonces, su labor
pastoral en Tabasco se desarrolló con más bríos
porque ahora era el Padre y Pastor y debía velar más
de cerca por su grey.
La historia pastoral de este insigne
Prelado se desarrolló por más de veintiún
años y la Iglesia en Tabasco mucho le debe a ese hombre
de ideales elevados, de frente y pensar profundo; de corazón
de atleta, de Padre y amigo. Esa es la obra del padre misionero
que también supo encausar a Cristo, bajo el título
del "Señor de Tabasco".
Dios lo llamó para darle
ya su premio por tanto trabajo realizado en su honor un 18 de
septiembre de 1966. Mons. del Valle murió como mueren los
árboles, de pie, en el surco, como el Divino sembrador
de amor y caridad, siempre sembrando el bien sin las complicaciones
de estériles razonamientos.
En su ciudad episcopal, Villahermosa
entregó su espíritu al Señor de Tabasco.
Con la muerte de Mons. del Valle son ya dos los Obispos Tabasqueños
que siendo Obispos de la Diócesis de Tabasco, mueren en
su Sede Episcopal, de los ocho que Tabasco ha tenido desde su
fundación como Diócesis. Mons. Castellanos y Mons.
del Valle.
Por indicaciones suyas, sus restos
descansan en Tlalpuhahuilla, Mich. |
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