Nació
en la Villa de Zapopan, Jalisco, el 22 de junio de 1875. Fueron
sus padres Don José Díaz y Doña María
Barreto. Al día siguiente fue bautizado en la parroquia
de la Villa por el Pbro. José María Díaz,
sus padres eran pobres, pero muy religiosos, tuvieron otro hijo,
José que siguió los pasos de su padre: músico
y cantor de la Iglesia.
Hizo sus primeros estudios en
1880 en la escuela oficial de la Villa, principiando siete años
más tarde sus estudios de música en el Colegio
Apostólico, en el convento de los Franciscanos.
En septiembre de 1887 se trasladó
a Guadalajara donde ingresó al Seminario Conciliar, inscribiéndose
el 18 de octubre del año siguiente, estudiando con notable
aprovechamiento. Principió sus estudios teológicos
en 1892. A los 21 años recibió la tonsura y las
Órdenes Menores en la Iglesia de San José (19
de marzo de 1896), ordenándose sacerdote el 17 de septiembre
de 1898 en la Iglesia de San José por el Señor
Obispo de Sinaloa.
En el seminario de Guadalajara,
impartió cátedra de Latín, Griego, Historia
Universal y Literatura, más tarde en el año de
1903, también de Filosofía. Recibió el
nombramiento de Secretario Particular del Señor Obispo
de Jalisco, Dr. José de Jesús Ortíz. Ingresó
a la orden religiosa de la Compañía de Jesús,
comenzando su noviciado en 1904. Hizo sus primeros votos el
9 de octubre de 1905. En ese mismo año salió a
España para perfeccionarse en Filosofía. Regresó
a los dos años para dar clases de primaria superior en
la escuela de Mascarones.
Más tarde volvió
a España en 1910, pasando después a Enghien, Bélgica
para doctorarse. Allá aprendió el francés
sustentando brillante examen el 10 de julio de 1912. Impartió
cátedra de Filosofía en Tepoztlán, y poco
después en el Colegio de Mascarones con el nombramiento
de Prefecto Superior; desempeñaba ese puesto cuando entraron
las tropas victoriosas del ejército constitucionalista
a la capital de la República.
Como principiara la persecución
religiosa tuvo que desmantelarse el código encargándose
de llevar a muchos profesores a Veracruz. Tuvo que ocultarse
cambiando el nombre por el de Luis Barreto.
En 1916 serenado ya el ambiente,
fue nombrado superior de la residencia de la Sagrada Familia.
Había salido a fines de Noviembre a Monterrey. N. L.
a un asunto de misiones cuando fue notificado que el 10 de Diciembre
había sido designado para suceder al Señor Don
Antonio Hernández y Rodríguez, Obispo de Tabasco,
que había renunciado por enfermedad, a esta diócesis.
Fue ordenado solemnemente Obispo
de Tabasco el viernes 02 de febrero de 1923 en la Basílica
de Guadalupe.
Cantó su primera misa
como Obispo de Tabasco el 11 de febrero de 1923, en la parroquia
de San Cosme.
Llegó a Villahermosa el
miércoles 28 de febrero de 1923 a bordo del Vapor "Sánchez
Mármol". Tomó posesión inmediatamente
de su Diócesis entregándosela los canónigos
Guerrero y Conde.
Su obra en Tabasco fue más
bien la de un misionero.
En mayo 10 de 1924 tuvo que salir
a Frontera para allí abordar un barco platanero rumbo
a Galveston, siguiendo por ferrocarril hasta la Ciudad de México,
donde asistió al "Congreso Eucarístico"
en Octubre de 1924. Cuando se cerraron los templos católicos
en 1926 fue designado Secretario del Comité Episcopal
y nombrado por la Santa Sede intermediario oficial. Junto con
el delegado apostólico Señor Ruiz y Flores, se
entrevistaron con el presidente, Lic. Emilio Portes Gil, para
llegar a un acuerdo el 21 de junio de 1929 sobre la cuestión
religiosa. Tan luego como terminaron la última entrevista
con el presidente, se dirigieron a la Basílica de Guadalupe
donde oraron y allí le fue entregado al Señor
Obispo de Tabasco, su nombramiento como Arzobispo de México.
Le fue impuesto solemnemente el
Palio el 17 de septiembre de 1929 en la Basílica de Guadalupe,
por el Delegado Apostólico. Después de varios
días de sufrimiento y largos martirios, falleció
el VI Obispo de Tabasco y Arzobispo de México, Dr. Don
Pascual Díaz Bárrelo, el 19 de mayo de 1936 a
las 22:20 horas. Su cadáver fue embalsamado y trasladado
a la Catedral de México para ser expuesto al público.
Su entierro fue una apoteosis,
siendo sepultado con gran pompa en el cementerio del Tepeyac
el 23 de ese mismo mes.