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Fondo esmaltado
en azur. Simboliza
la virtud de la justicia y la cualidad de la perseverancia, vigilancia,
celo y lealtad. el mismo esmalte evoca la presencia materna de María
Virgen, mujer de fe, que supo gustar el plan de la salvación
que Dios le manifestó por medio de Gabriel. La que supo ser
fiel, perseverante y leal a pesar de las adversidades. El color
la invoca en el trabajo pastoral, como guía de la Nueva Evangelización
sugerida por el Santo Padre.
El
Cordero Pascual erguido con la herida del costado sangrante.
Es Jesucristo, quien por su entrega generosa, ha sido constituido
por el Padre principio y fin de todo lo creado. Hace referencia
a la cita Ap. 5, 6 "Entonces vi, de pie, en medio del trono
y de los cuatro vivientes y de los ancianos, que son los siete espíritus
de Dios, enviados a toda la tierra". Es vencedor como el León
de Judá. Cristo Rey Mesías ha venido y vencido. El
León es el Cordero que está de pie, signo de victoria,
porque ha sido degollado. La Pascua es el momento, es Dios ha actuado.
Las cicatrices refuerzan su victoria y hablan del camino para llegar
a ella. La Palabra traducida por degollado se traduce a veces como
sacrificio pero su sacrificio no es cultural sino profano, en un
gesto de solidaridad con todos los sacrificados. Tenemos la paradoja
escandalosa del Evangelio proclamado con la muerte y resurrección
de Jesús. Se trata de una victoria desde abajo, desde las
víctimas y la solidaridad con ellos, pues Él mismo
es una de ellos. Y esta es la razón por la que puede abrir
el libro y desentrañar el sentido de la historiay ser la
clave para interpretarla. El Cordero por haber sido degollado tiene
el derecho y el poder de abrir los secretos de la historia y reivindicar
todas las victorias que ha habido en ella.
El
Espíritu Santo en argent posado en la cabeza del Cordero
Pascual. Evoca el pasaje de San Lucas 4, 18 quien
lleno del Espíritu Santo inicia su ministerio a favor del
pueblo de Dios. Así hoy, el Obispo, evoca en su trabajo pastoral,
la asistencia del Espíritu Santo, Tercera persona de la Santísima
Trinidad, para custodiar, en comunión con el Sumo Pontífice,
íntegro el depósito de la fe y para actualizar las
enseñanzas de Jesucristo a favor de su grey y así
conducirla al encuentro del Padre Celestial.
La
Cruz griega en gules. Es un signo sugestivo de la
entrega de Jesucristo, quien por amor derramó su Sangre y
se sigue prolongando en la Sangre derramada de los Santos Mártires
mexicanos. Ejemplo que el Pastor, hoy debe seguir fielmente en su
Iglesia Diocesana para que su testimonio motive a su presbiterio
y a sus fieles.
El
Sol. Este es un signo natural de estas tierras bañadas
intensamente por este astro y que caracteriza esta diócesis,
pero a la vez quiere ser un símbolo de la presencia de la
Luz inaccesible de Dios Padre. Los doce rayos ondeados similares
hace referencia a que son doce los Obispos que providencialmente
han sido enviados a esta diócesis para manisfestar su favor
y protección.
Esta
sección era el antiguo escudo de Don Benjamín, que
ahora se concretiza en la diócesis de Tabasco, la siguiente
sección del escudo es una innovación que brota del
nombramiento recibido por el Santo Padre Juan Pablo II para concretizar
el lema "PRO EIS" en la diócesis de Tabasco.
Fondo
esmaltado en gules y azur. Simboliza la basta vegetación
de esta región y de sus bellos paisajes naturales, regalo
de Dios para sus hijos y a la vez exigencia para su cuidado y conservación.
El
árbol. Hace
referencia a los árboles de esta región, el guayacán
y el macuilí (conocidos como primavera y rosamorada respectivamente);
su sombra brinda descanso en la fatiga y reanima en la consecución
de las responsabilidades.
El
río. Rememora
a los ríos que bañan el suelo de Tabasco, este signo
quiere y alude también a la nueva Evangelización propuesta
por el Santo Padre y que debe impregnar la vida de todas las personas.
El
báculo. Es una
insignia episcopal que recuerda el cayado del Buen Pastor el cual
hace referencia a Jesucristo, el Único Pastor.
La
mitra. Insignia pontificial
del Obispo con la cual cubre la cabeza, se le impone en la ordenación
episcopal aludiendo a la corona de gloria que recibirá del
supremo Pastor. La cenefa gules en la base hace memoria de los santos
mártires mexicanos, pastores que con su sangre probaron en
la caridad su fe y fidelidad.
Lema
episcopal. "PRO EIS" frase tomada del
Evangelio de San Juan (17, 19), "Y por ellos me santifico a
mí mismo, para que también ellos sean santificados
en la verdad" y que recuerda la solicitud pastoral que el Obispo
debe tener para su presbiterio y para su pueblo.
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